Con la llegada de octubre, los campos y viveros de Atlixco comienzan a cobrar protagonismo con la producción de cempasúchil, una flor indispensable en las celebraciones del Día de Muertos y uno de los símbolos más reconocidos de la tradición mexicana.
Su característico tono naranja y amarillo convierte a esta planta en uno de los elementos más buscados para decorar altares, panteones, hogares y espacios públicos durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre.
Para los productores locales, esta temporada representa una oportunidad para acercar su trabajo a nuevos compradores y fortalecer una actividad que combina conocimientos agrícolas, experiencia familiar y tradición cultural.
La comercialización de la flor también favorece el movimiento en viveros y establecimientos dedicados a la jardinería, donde los consumidores pueden encontrar distintas presentaciones para decorar sus espacios o preparar las ofrendas que colocarán en honor a sus seres queridos.
Además de su valor comercial, el cempasúchil conserva un significado especial dentro de la cultura mexicana. De acuerdo con la tradición popular, sus pétalos se utilizan para formar caminos que guían simbólicamente a las almas durante las celebraciones de Día de Muertos.
En Atlixco, municipio poblano reconocido por su actividad florícola, la temporada invita tanto a habitantes como a visitantes a conocer el trabajo que existe detrás de cada planta: desde su cultivo y cuidado hasta su traslado y venta.
Conforme se acerca el 1 y 2 de noviembre, la demanda de flores y artículos para las ofrendas suele adquirir mayor relevancia, por lo que los consumidores pueden anticipar sus compras y comparar las opciones disponibles.
La temporada de cempasúchil recuerda que las tradiciones mexicanas no solo permanecen en los altares, sino también en las manos de quienes cultivan, comercializan y mantienen vivas las costumbres que pasan de una generación a otra.


