Las “autoridades locales” de Tecamachalco, Quecholac, Palmar de Bravo y de Esperanza deberían de ocuparse en aclarar, demostrar, negar, explicar o exponer que ellos no protegen a los criminales que operan en sus territorios; porque tras los señalamientos del gobernador Alejandro Armenta todo hace pensar que en su constante evaluación de quiénes combaten la inseguridad, ha detectado que algunos se hacen de la vista gorda.
Y es que los ediles de esas demarcaciones deberían estar preocupados y ocupados en comprobar que tienen una estrategia de seguridad y combate al crimen luego de que el mandatario no se anduvo por las ramas y señaló que “El mayor número de vehículos que se desmantelan después de ser robados en Puebla, se hace con el permiso de muchas autoridades locales” y nombró los lugares ya citados.
La declaración se escuchó fuerte pero realista y necesaria. El mismo mandatario desde meses atrás venía exponiendo públicamente en las conferencias mañaneras, la necesidad de que los alcaldes se comprometieran más con sus pueblos y particularmente en materia de seguridad.
Desde ese momento el jefe del ejecutivo ya tenía informes de lo que estaba pasando en los territorios mencionados, pero ante los oídos sordos de esas “autoridades locales” llegó el señalamiento directo;aunque hay que decir que jamás mencionó a los ediles, pero aquí aplica la filosofía popular de “Al buen entendedor, pocas palabras”.
A las declaraciones del mandatario hay que sumar que los ayuntamientos apuntados de por sí son ubicados con focos rojos por los altos índices de inseguridad que registran no de apenas ayer, sino de muchos años atrás y de eso, ninguna autoridad se ha encargado y menos los presidentes municipales que son la autoridad inmediata a la población y deberían prevenir delitos.
De igual modo hay que agregar que al gobernador le faltó mencionar otros focos inseguridad, en donde suceden esos mismos delitos y crímenes que la población denuncia pero que nadie atiende. Casos concretos Amozoc, Huixcolotla y Los Reyes de Juárez, por nombrar otros tres municipios más del famoso Triángulo Rojo.
Las “autoridades locales” de esas demarcaciones podrán defenderse como gusten y aquí no solo hay que centrar la atención en los alcaldes sino en todos los integrantes de sus gabinetes, secretarios y mandos de seguridad, pero ese concepto también se amplía a todos los niveles de gobierno, sin embargo, en el colectivo popular está la imagen de sus presidentes.
Tras mencionar que la población de esos municipios es engañada por las “autoridades locales” para participar como cómplices en el desmantelamiento de las unidades, el gobernador apeló a la corresponsabilidad social y es aquí en donde esas mismas autoridades deberían de centrarse en la prevención de los delitos, mejorar la seguridad con mayores inversiones, con capacitaciones a policías y contratación de más elementos, y particularmente ser más colaborativos con todos los niveles de gobierno.
Y en ese renglón de la corresponsabilidad social también están los ciudadanos que hay que decir que no se están chupando el dedo y saben muy bien de los crímenes que suceden a su alrededor pero que no denuncian. Podrán argumentar miedo, evitarse problemas y no correr riesgos para sus familias, sin embargo, no denunciar es seguir tolerando a los criminales y permitir que siga aumentando la inseguridad no solo esos lugares, sino en todo el estado.
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