Super Bowl LX Seattle Seahawks 29 -13 New England Patriots, un marcador que refleja control, experiencia y ejecución en el momento justo.
El Super Bowl LX no fue un recital explosivo de ofensivas, no fue lluvia de touchdowns ni marca histórica de yardas aéreas, este fue el domingo que redefinió el poder de la defensa.
Fue una lección de fútbol americano tradicional: defensa dominante, control de posesión y ejecución cuando más duele.
Al final, los Seattle Seahawks aplastaron a los New England Patriots para coronarse campeones de la NFL por segunda vez en su historia.
La defensa fue la auténtica MVP, Seattle no llegó al Super Bowl solo por casualidad, su defensa, apodada “Dark Side”, fue un verdadero muro:
Cuando tu defensiva domina, todo lo demás se vuelve secundario, y Seattle lo hizo con brutal eficacia.
Este Super Bowl dijo varias verdades tácticas:
1. El aire no fue el protagonista, Sam Darnold terminó con números modestos, 202 yardas por aire y el 50% de sus pases completos.
Pero el pase fue funcional, preciso y suficiente para mantener la ofensiva moviéndose.
2. Coach Macdonald ganó la guerra estratégica, la paciencia y el ajuste defensivo del entrenador de los Seahawks dejaron a New England sin respuestas efectivas en la mayoría del partido.
3. La tierra marcó la diferencia, el Kenneth Walker fue clave para controlar el reloj y desgastar a la defensa rival, 161 yardas en total, 135 por tierra dictaron al nuevo MVP, sí, el MVP no fue el quarterback este año, fue el RB de los Seahawks, que quebró la defensa rival y lideró el ataque con consistencia.
Eso habla de una identidad: cuando tu corredor domina, el rival se desespera.
Este Super Bowl LX nos dejó una verdad que pocos querían admitir en pleno auge del juego “pass-first”:
Los Seahawks no ganaron por espectáculo, lo hicieron por rigor, fundamentos y corazón defensivo.
Y así, bajo luces, fructificó una filosofía que pocos equipos se animan a sostener… hasta que funciona el día definitivo.
Lo del conejo malo, lo dejamos para otro momento… el show verdadero fue en el emparrillado durante los 60 minutos de juego.



