No vamos a mitad del 2026 lo que significa que varios alcaldes de Puebla no llevan ni medio trienio, ah pero eso sí, ya se frotan las manos porque piensan en reelegirse. De acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación estatal, 75 de los 217 ediles poblanos buscarían la reelección en 2027. Es decir que un tercio de los presidentes municipales ya estaría pensando en mantenerse tres años más en el poder. Lo lamentable de esta información es que ocurre cuando muchos de los suspirantes ni siquiera han terminado de entenderpara qué fueron electos y ni saben en dónde está su propia oficina de Atención Ciudadana.
La noticia tiene algo de comedia involuntaria. Mientras en varios municipios la gente sigue esperando agua, seguridad, alumbrado, calles dignas o al menos que el alcalde regrese a las colonias y barrios como cuando estuvo en campaña tomándose selfies, algunos ediles ya sueñan con reaparecer en la boleta. Como si gobernar fuera serie de Netflix en donde amenazan con una segunda temporada cuando la primera aún no termina.
La reelección, en teoría, no es mala. Tampoco es ilegal. Al contrario. La idea original era reconocer a quien sí da resultados y al votarlo de nuevo significaría permitirle que siga gobernando, sin embargo, los perosaparecen cuando algunos políticos confunden la evaluación ciudadana con un club de fans y aplaudidores incondicionales.
Los alcaldes que quieren reelegirse están en su derecho, pero lo que no se vale es que los primeros en apuntarse sean aquellos que tienen a sus municipios convertidos en catálogo de promesas incumplidas. Algunos llegaron hablando de transformación y terminaron transformando solamente su patrimonio, su camioneta y hasta su guardarropa. Pasaron de la austeridad republicana al “mírame y no me toques” en tiempo récord.
A los apuntados por la reelección habría que recomendarles que hagan memoria y revisen la historia reciente que ya dio lecciones en la política. En 2021 Morena perdió municipios clave de la zona metropolitana justamente por el desgaste, la soberbia y el mal desempeño de varios gobiernos municipales.Lo mismo ha sucedido con los alcaldes emanados de otras fuerzas como el PAN o el PRI. Los ciudadanoslos castigaron porque el voto sí tuvo memoria.
Una cosa es querer reelegirse, pero lo interesante será observar si sus partidos los apoyan aunque sean de esos casos de ineficacia. Los electores verán si los partidos priorizan lealtades, amistades y grupos políticos por encima de resultados. Reelegir a un mal alcalde sería como contratar nuevamente al mesero que ya tiró la sopa, rompió los platos y todavía pidió propina.
Hoy y particularmente en Puebla se necesitangobiernos municipales menos obsesionados con la próxima elección y alcaldes más concentrados en resolver la realidad inmediata. Urge que esos suspirantes atiendan reclamos ciudadanos como: seguridad, servicios públicos, transparencia y cercanía social porque siguen siendo las grandes materias reprobadas por los munícipes.
La reelección no debería ser un premio automático por sobrevivir tres años en el cargo. Tendría que ser un reconocimiento ganado con trabajo, resultados y credibilidad. Lo demás es propaganda disfrazada de continuidad.
Y ya no hablamos de aquellos que sí serán seleccionados para reelegirse porque entre sus planes figuran ausentarse del cargo, dejarlo encargada la alcaldía, irse a la campaña y luego regresar como flamantes ediles. ¿En serio, eso se vale?
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