En el año de 1930, México hizo una de sus más grandes aportaciones al Derecho Internacional: la llamada Doctrina Estrada, en honor a su creador, Genaro Estrada, quien fungió como secretario de Relaciones Exteriores de nuestro país.
Se encuentra establecida en el artículo 89 fracción X de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En dicho precepto constitucional se preconiza, además, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica de todos los estados, la proscripción del uso de la fuerza e intimidación en las relaciones internacionales, entre otros.
Dichos principios han sido adoptados como propios por la propia ONU y por los tribunales internacionales.
Positivamente, el artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas contempla, literalmente, el principio a la libre autodeterminación de los pueblos.
En tanto, la Corte Internacional de Justicia, a través del entonces Juez Alejandro Álvarez, estableció en 1949, en el caso relativo al Estrecho de Corfur, que Inglaterra debía respetar el derecho del pueblo de Albania a autogobernarse, proscribiendo cualquier acción intervencionista en territorio albanés.
Principios que actualmente son parte del Derecho Internacional Consuetudinario que deben ser respetados por los países miembros de la Organización de Naciones Unidas.
Empero, el pasado tres de enero de este año que recién inicia, nos enteramos, a través de los medios masivos de comunicación, que el gobierno estadounidense de Donald Trump había desplegado un operativo militar para detener al Jefe de Estado de Venezuela, Nicolás Maduro, acusándolo de narcotráfico y terrorismo, pretendiendo juzgarlo en una Corte de Nueva York.
Y sin importar si estamos o no de acuerdo con el gobierno bolivariano de Venezuela, lo cierto es que la Unión Americana violó de manera expresa los principios rectores del Derecho Internacional al hacer uso de la fuerza para secuestrar al Presidente de otro país y someterlo a juicio en su territorio.
Por eso, apoyamos denodadamente la condena pública que de tales acciones hizo la Presidenta Claudia Sheimbaum, como Jefa del Estado Mexicano, sumándose el expresidente López Obrador, ya que los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos rige desde hace noventa y seis años la política exterior mexicana.
Que no se les olvide a los neocolonialistas anaranjados lo que dijo un gran hombre, un indígena zapoteca que llegó a ser Presidente de México en el siglo XIX: «El respeto al derecho ajeno es la paz».
Quien no lo entienda así sufrirá el repudio internacional.
Mientras, la ONU duerme el sueño de los justos respecto de esa flagrante violación a la soberanía de Venezuela, que es uno de sus países miembros.
¿Hasta cuándo ?



