Cada año, las calles de Huajuapan de León, en la región Mixteca de Oaxaca, se convierten en un enorme lienzo de colores con la elaboración de miles de metros de alfombras de aserrín, una tradición que acompaña la celebración del Señor de los Corazones.
La expresión de arte efímero se realiza principalmente para recibir la procesión del 24 de julio. Durante esta jornada, más de cinco kilómetros de calles son decorados con diseños elaborados a base de aserrín teñido, flores y otros elementos, creando un recorrido que combina creatividad, identidad comunitaria y devoción religiosa.
La elaboración de estas alfombras requiere la participación de familias, vecinos y artesanos, quienes trabajan en conjunto para definir los diseños y cubrir las calles antes del paso de la imagen religiosa. Figuras geométricas, flores, corazones y motivos relacionados con la fe forman parte de las composiciones que, pese a su elaboración minuciosa, tienen una existencia breve.
El trabajo comienza durante la noche y las primeras horas de la madrugada previas a la procesión. En ese periodo se trazan los diseños, se colocan los moldes y se distribuye el aserrín de distintos colores hasta completar cada tramo del recorrido.
La tradición de los tapetes de aserrín en Huajuapan tiene varias décadas de historia. Diversos registros señalan que su incorporación al recorrido del Señor de los Corazones ocurrió durante la década de 1990, cuando habitantes de la ciudad comenzaron a reproducir esta expresión artística inspirada en otras comunidades donde también se elaboran alfombras para celebraciones religiosas.
Con el paso de los años, Huajuapan desarrolló una identidad propia alrededor de esta práctica. Lo que comenzó como una manifestación de devoción se convirtió también en uno de los principales atractivos culturales de la ciudad y en una muestra de la participación colectiva de sus habitantes.
La celebración tiene además un fuerte vínculo con la historia local. El Señor de los Corazones es venerado en Huajuapan por su relación con el Sitio de Huajuapan de 1812, ocurrido durante la Guerra de Independencia. La tradición religiosa atribuye a esta imagen la protección de la población durante aquel episodio histórico.
Por unas horas, las calles de la ciudad permanecen cubiertas por estas obras realizadas con materiales sencillos, antes de que el paso de la procesión transforme y finalmente desaparezca el trabajo realizado durante toda la noche.
Así, año con año, Huajuapan de León mantiene viva una tradición en la que el arte, la fe y la participación de sus habitantes se encuentran sobre las calles de la Mixteca oaxaqueña, convirtiendo a la ciudad en un escenario multicolor durante la festividad del Señor de los Corazones.


